‘Batman & Robin’: Los pezones fue lo de menos
  • Josep Parera

‘Batman & Robin’: Los pezones fue lo de menos

Actualizado: may 15

“El rodaje de Batman & Robin parte con fluidez”, leía un titular de Entertainment Weekly en julio de 1996. Uno de septiembre rezaba: “Los rumores azotan a Batman & Robin”. Otro artículo, pero este de marzo de 1997 se preguntaba: “¿Será Batman & Robin un triunfo… o un fracaso estelar?”. Unos días antes del estreno, en junio de 1997, The Wall Street Journal se preguntaba: “¿Puede Batman & Robin salvar a Warner Bros.?”. Batman & Robin decepciona”, iniciaba un reportaje de EW en julio de ese mismo año. El mismo medio, en diciembre de 1998 anunciaba que “Batman se renueva “. Y en enero de 2019, The Guardian iniciaba un artículo con otra pregunta más: “Puede el Batman de Matt Reeves salvar el universo cinemático de DC?”. Son muchos titulares, muchas cuestiones, muchos rescates y una considerable cantidad de información para un personaje que, en 1997, vivió su época más turbulenta. Y, quizás también, la más fascinante. Bienvenidos a Batman & Robin: Hecatombe.

BATMAN & ROBIN/Warner

Echar un vistazo a cómo la franquicia de Batman pasó de ser un manantial de dinero y aspiraciones tanto creativas como financieras para Warner Bros. y su talento al hazmerreír de propios y extraños es, como comentaba en la introducción, fascinante.

No solo por lo que respecta a los cambios que ha sufrido la industria del cine; cómo las corporaciones son controladas con mucha mayor atención para que no se produzcan descalabros económicos del calibre de Batman & Robin; las consecuencias del relevo de la influencia de las estrellas de cine por otras, sin duda populares, pero muchísimo más accesibles, en apariencia, y, por lo tanto, menos carismáticas y estelares; o por cómo los medios contemporáneos abordan la información desde el miedo a no ofender (lo que en el caso que aquí pertoca es un avance).

En el caso específico del cine de superhéroes, tenemos que agradecer que Batman & Robin exista.

Su recepción comercial, popular y crítica ayudó a que el género se detuviera por un instante y analizara cuál sería su futuro.

Batman & Robin, y títulos de la época como Tank Girl, Barb Wire, Steel. Un hombre de acero (Steel) y The Phantom, encauzaban el cine de superhéroes hacia un mundo orgulloso de su campiness, exagerado, colorido, consciente de sus aspiraciones, limitaciones… y ridiculez.

Warner reaccionó a su propio fiasco produciendo la cinta animada Batman Beyond.

Otros estudios le siguieron.

“Batman & Robin probablemente sea la película basada en un cómic más importante de la historia”, reconoció en 2008 Kevin Feige, el hoy mandamás de Marvel Studios, a Los Angeles Times. “Fue tan mala que originó una nueva forma de hacer las cosas. Creó la oportunidad de lanzar nuevas adaptaciones de X-Men y Spider-Man que apostaron por respetar el material de origen y dejar de lado las exageraciones”.

Pero para llegar al renacimiento del género al que Feige hacía referencia en estas declaraciones, que tan buenos primeros pasos dio con Richard Donner y Tim Burton antes de ser arrastrado por los suelos por Joel Schumacher and company, primero debemos pasar por su armagedón.

Cuando quedó claro que Tim Burton no tenía interés en convertir la franquicia de Batman en una parte de un negocio que iba mucho más allá de lo que se veía en la pantalla, Warner Bros. apostó por cederle las riendas a Joel Schumacher, un cineasta de la casa que había logrado un considerable éxito comercial con filmes como Jóvenes ocultos (The Lost Boys), Día de furia (Falling Down) o El cliente (The Client).

El estudio estaba tan contento con este último título, adaptación de la novela de John Grisham, que de inmediato le encargó la versión cinematográfica de otro libro del célebre escritor, Tiempo de matar (A Time to Kill).

Pero antes, y debido a la marcha de Burton, sus ejecutivos le ofrecieron la tercera entrega de Batman.

Según Schumacher, antes de aceptarla, se fue a almorzar con Burton para que este le diera su bendición.

“Tim me suplicó que me hiciera cargo de la serie”, recordó Joel Schumacher años después. “Fue por la presión general: todo el mundo se quejaba de Danny DeVito en Batman vuelve, y del maravilloso disfraz de goma de Michelle Pfeiffer. Tim quería olvidarse de todo. Lo curioso de todo es que ves sus películas y las mías hoy, y te darás cuenta de lo inocente que era la audiencia en aquella época”.

Batman Forever, con Val Kilmer, Nicole Kidman, Chris O’Donnell, Tommy Lee Jones, Jim Carrey, Drew Barrymore y… Jon Favreau, se estrenó en 1995. Costó 100 millones de dólares (173 millones de hoy) y recaudó en todo el mundo 336.5 millones (581.7 millones de hoy).

Tras los 266.8 millones de Batman vuelve (Batman Returns), considerados una decepción por el estudio (500 millones de hoy), sus ejecutivos quedaron de lo más satisfechos.

Además, en Schumacher habían encontrado un cineasta que no se oponía a las implicaciones financieras que suponía hacerse cargo de una franquicia de las características de Batman.

Fue durante el rodaje de Tiempo de matar cuando el realizador empezó a trabajar en el guion de Batman & Robin junto a Akiva Goldsman, con quien ya había colaborado en las dos adaptaciones de Grisham y en su Batman.

“Era consciente de que hacer una secuela era un error. Si das en la diana una vez, aprende a retirarte a tiempo”, dijo Schumacher. “Pero todo el mundo en Warner Bros. esperaba una continuación. También hubo algo de arrogancia por mi parte: había pasado de ser un don nadie a un genio con El cliente, a ser responsable de un éxito de taquilla con Batman Forever y a recibir buenas críticas con Tiempo de matar. Mi intención nunca fue convertirme en ‘El rey de la taquilla’. Y tras Batman & Robin, me convertí en basura. Fue como si hubiera asesinado a un bebé”.

“Las expectativas eran inmensas tras Batman Forever. No sé: quizás era un mundo más inocente el de aquel entonces”.

La primera señal de alarma fue, como tantas otras ocasiones, la fecha de estreno.

Warner Bros. anunció que Batman & Robin llegaría a los cines solo dos años después de Batman Forever, uno menos de lo habitual.

“De repente estás cargando con la gran película del año a tus espaldas, de su éxito depende el plan general del estudio. Así que no tienes más remedio que estrenarla cuando te lo dicen, la tengas como la tengas”, explicó el director. “Esas fechas veraniegas son tan competitivas, que si no meas y marcas el territorio, pierdes tu oportunidad. Lo que pasa es que tienes una fecha y la tienes que llenar con algo…”.

Schumacher, contento de tener a su disposición todos los recursos de la casa, decidió que era hora de llevar a Batman a otro nivel, alejándose aún más de Tim Burton y acercándose al Adam West de la serie televisiva de los 90 y al trabajo del artista Dick Sprang, autor de los cómics sobre el personaje creado por Bob Kane y Bill Finger durante su llamada época dorada de los años 1950 (Sprang fue quien rediseñó el Batmóvil, por ejemplo).

Como referencia, los dos guionistas también se apropiaron de elementos del capítulo Heart of Ice de la serie animada Batman (1992).

Y para satisfacer al estudio, que pidió personajes más familiares, insertaron en el relato a Batgirl, “para que las niñas empezaran a mostrar más interés en la franquicia”, reconoció el director.

Años después, Joel Schumacher desmintió que quisiera adaptar Batman: Year One, de Frank Miller, y el estudio no le dejara. “Pura fantasía”, explicó a The Hollywood Reporter.

Goldsman no estaba muy seguro que todo eso fuera a funcionar.

Para el ganador del Oscar por Una mente maravillosa (A Beautiful Mind), “el problema de Batman & Robin es que las emociones no se sentían reales. Lo peor que puedes hacer con una novela gráfica seria es tomártela como un dibujo animado”, detalló a Los Angeles Times en 2009.

“Warner quería un Batman mucho más apto para todos los públicos. Así que apostamos por un Batman menos deprimente, menos torturado y mucho más heroico. Sé que fui muy criticado por ello, pero siguo sin ver un problema con esa perspectiva”, comentó el realizador de 9 Días (Bad Company).

No obstante, este considera hoy que debería haber prestado más atención a las dudas de Goldman. “Visto desde la perspectiva que da el tiempo, Akiva tenía razón”, indicó a The Hollywood Reporter.

Mientras el guion seguía su cauce, la producción se enfrentó a otro problema: Val Kilmer.

“A última hora, Val Kilmer dimitió para hacer El Santo”, explicó Schumacher. La decisión del actor tomó por sorpresa al director y a los ejecutivos del estudio. “No es que lo tuviéramos atado con una correa, así que se marchó… Bueno, se marchó o lo despedimos. Depende de quién cuente la historia”.

Cuando la estrella de Tombstone entró en la franquicia lo hizo porque el estudio no había aceptado las exigencias de Michael Keaton: más control creativo (es decir, menos protagonismo a los villanos y más centrarse en Bruce Wayne) y un salario de 15 millones de dólares (28 millones de hoy), más un porcentaje de los ingresos en taquilla y por la venta de merchandising.

Además, Keaton no reaccionó muy feliz al saber que Joel Schumacher iba a ser el director.

“Tras una reunión con Schumacher, Michael no se sentía muy convencido de que era el paso adecuado”, detalló una fuente en un artículo de Entertainment Weekly publicado en 1994.

El cineasta se defendió en esas mismas páginas reconociendo que “hay gente que no quiere encarnar a superhéroes toda su vida. Hasta Sean Connery se hartó de James Bond”.

Tras sopesar la contratación de William Baldwin, unos y otros decidieron que Val Kilmer era el actor más adecuado para convertirse en el Hombre Murciélago.

La entrada de Kilmer, quien en aquella época cobraba alrededor de seis millones de dólares por filme (11 millones de hoy), desató cambios en Batman Forever; por ejemplo, René Russo, seis años mayor que el actor, fue considerada demasiado vieja para el papel que terminaría en manos de Nicole Kidman (27 años por aquel entonces).

También dio pie a una de las controversias más publicitadas del cine de la época y que Entertainment Weekly resumió en un artículo titulado “Val Kilmer se crea enemigos en Hollywood”.

En febrero de 1996 se confirmó que el actor no se pondría el traje de Batman una vez más.

Fue el momento que muchos aprovecharon para cargar sus tintas contra Kilmer.

John Frankenheimer, quien sustituyó a Richard Stanley en el rodaje de La isla del Dr. Moreau después de que este fuera despedido a instancias del actor, resumió su opinión sobre la estrella del filme de forma sucinta: “No me cae bien. No me gusta su ética profesional y no quiero asociarme con él nunca más”.

Marlon Brando, su compañero de reparto en este filme maldito, agarró su teléfono móvil de la época lo tiró al agua y le gritó: “¡Tu problema es que confundes tu talento con el tamaño de tu salario!” (lo cierto es que ambos actores causaron problemas en el rodaje de la cinta, que estuvo paralizado un total de 12 días porque tanto uno como otro provocaron retrasos constantes).

Otro director despedido del rodaje en un filme de Kilmer, Kevin Jarre, quien fue reemplazado por George P. Cosmatos en Tombstone, explicó que “hay un lado oscuro en él del que prefiero no hablar”.

Durante la filmación de Extremadamente peligrosa (The Real McCoy), se enfadó tanto con el realizador Russell Mulcahy que terminó disparando el arma cargada que usaron en el filme a un vehículo que estaba cerca.

Joel Schumacher no se quedó atrás: “Es infantil e imposible”.

Este sabía de las “historias terroríficas” que se contaban sobre Kilmer, “y me avisaron que no lo contratara. Pero también hablé con mucha gente que me habló de su talento y de lo bien que trabajaron con él”, caso de Michael Mann en Heat.

El rodaje de Batman Forever fue una pesadilla para Schumacher y el esto del equipo (de hecho, lo opuesto del de Batman & Robin, que fue jovial y terminó dos semanas antes de lo previsto).

Según recuerda el director de ambas, él y Kilmer “nos peleamos físicamente un día. Se comportó de forma irracional y visceral con el primer ayudante de dirección, la gente de cámara, los encargados del vestuario. Siempre se portaba mal, era maleducado e inapropiado. Me tocó decirle que ese comportamiento no iba a ser tolerado más. Las dos semanas siguientes ni me dirigió la palabra… lo que fue una bendición”.

“Un día llegó al plató, donde siempre pidió que la gente lo llamara ‘Sr. Kilmer’, cubierto en mantas, apagó un cigarrillo en la cara de un cámara y leyó su diálogo tan bajo que no se le entendía nada”, rememoró Schumacher a Vulture.

En fin, que cuando Kilmer anunció que iba a protagonizar El Santo, los directivos de Warner advirtieron a los del estudio responsable de este filme, Paramount Pictures, que el actor tenía un contrato con ellos para intervenir en Batman & Robin. En Paramount se pusieron las manos a la cabeza al darse cuenta que Kilmer les había jugado una mala pasada.

Al final todo se solucionó dejando marchar a este y contratando a George Clooney para Batman & Robin.

“Elegir a George fue idea de Bob Daly (presidente ejecutivo de Warner Bros. en los años 90)”, explicó Schumacher. Era la elección más obvia, porque era una estrella en ciernes, gracias a Urgencias (E.R.). Tuve una pequeña charla con él en su casa en el Valle de San Fenando, donde vivía con su cerdo y sus amigos, y me respondió: ‘De acuerdo. Si la haces tú, la hago yo’”.

Como apuntaba antes, la preproducción de Batman & Robin, así como su rodaje, resultó poco accidentado, aunque plagado de rumores.

Por ejemplo, no es cierto que Patrick Stewart fuera a encarnar a Sr. Frío, a quien a partir de ahora en este artículo me referiré como Mr. Freeze, papel que terminó creando Arnold Schwarzenegger.

Sí es verdad que, al principio, se pensaba en un actor con cierta presencia shakesperiana, pero poco a poco terminó desarrollándose en un papel hecho a la medida de la estrella de Terminator.

Patrick Stewart, para Schumacher, “hubiera sido una idea maravillosa, pero nadie lo sugirió. Yo me cité con Arnold varias veces porque siempre habíamos hablado de hacer algo juntos”.

Schwarzenegger cobró 25 millones de dólares por su actuación (41 millones de hoy), un millón por día de trabajo, sin contar un porcentaje del merchandising.

Tampoco se pensó en sustituir a Alicia Silverstone por Liv Tyler u ofrecerle el papel de Poison Ivy a Sharon Stone… o a Julia Roberts… o a Demi Moore. La actriz elegida fue siempre una, y solo una: Uma Thurman, por quien Schumacher apostó tras verla fotografiada en un número de Vanity Fair.

Lo que sí sucedió, y se podría considerar como suficientemente grave, fue que el presupuesto inicial de 80 millones de dólares (131 millones de hoy) acabó multiplicándose por dos, si hacemos caso de las fuentes más exageradas.

“Los actores se tragaron todo el dinero que teníamos”, protestó el productor Peter MacGregor-Scott años después a The Hollywood Reporter. “No es fácil levantarse por la mañana sabiendo que te has gastado 25 millones en un día…”.

Eso sí, “George Clooney resultó una ganga”, reconoció MacGregor Scott.

Terminó costando entre 125 y 160 millones de dólares más 125 millones en promoción y copias. Su total: entre 250 y 280 millones (410-459 millones de hoy).

Un breve paréntesis para recordar que esta es la misma época en la que Tim Burton estaba trabajando en su propia versión de Superman (aunque la prensa sensacionalista del momento, al verlo en el estudio, anunció que el autor de Batman estaba llevando al cine Catwoman aprovechando los decorados que estaban siendo diseñados para Batman & Robin…).

Una de las estrellas que más sufrió durante la producción fue Alicia Silverstone, quien dio vida a Batgirl.

En un reporte de Entertainment Weekly publicado en abril de 1996, cinco meses antes del inicio del rodaje, que leído hoy solo puede calificarse como cruel e insultante, y bajo el titular “Se adelgaza para Batman & Robin”, la revista indicaba que la actriz “es la más reciente estrella luchando contra unos quilos de más. Durante la reciente gala de los Oscar, hubo comentarios que se hacían eco de su aspecto más parecido a Babe (el protagonista de Babe, el cerdito valiente) que a una nena guapa”, en un juego de palabras en inglés que surge de la palabra babe (niña mona).”

El artículo añadía que “con el rodaje de Batman & Robin acercándose, parece que la actriz se está adelganzando a marchas forzadas”, y que iba a perder un total de nueve quilos.

Hace solo unas semanas, Silverstone reconoció a Los Angeles Times que aquella no fue una buena época personal ni profesional.

“Se reían de mi cuerpo a pesar de mi edad. Fue muy doloroso, pero sabía que eran ellos los que estaban equivocados. Yo tenía muy claro que eso no era lo correcto, que no se podía tratar así a un ser humano”, dijo la actriz apuntando con el dedo a los medios que la bautizaron con el nombre de Fatgirl.

“Dejé de amar mi profesión durante un tiempo”, tras el rodaje de Batman & Robin, reconoció la estrella de Clueless (Fuera de onda).

Unas semanas antes del inicio del rodaje, a menos de un año del estreno, el ambiente general no podía ser mejor.

Schumacher estaba encantado con tener a Clooney. “George tiene sentido del humor”, se alegraba a Entertainment Weekly. ¿El único problema? El actor exigió un nuevo traje de Batman. “El de Kilmer le iba bien”, explicó el director. “Pero dijo que necesitaba una bragueta de armar más grande”.

“Fue el rodaje más normal en el que jamás haya trabajado”, explicó el autor de St. Elmo, punto de encuentro (St. Elmo’s Fire).

La presencia de paparazzi en los alrededores de los estudios Warner Bros. en Burbank fue constante durante los cuatro meses de rodaje, que dio inicio en septiembre de 1996.

Se llegaron a pagar hasta 10.000 dólares por una foto de algunos de los actores principales vestidos como sus personajes.

“Recuerdo salir de mi tráiler rodeado de asistentes con paneles de cartón cubriéndome para que nadie pudiera verme o grabarme”, recordó Arnold Schwarzenegger.

El productor Peter MacGregor-Scott lo recuerda un poco diferente: “Construímos un tenderete que conectaba su tráiler con el plató, para que así pudiera ir de un lugar a otro sin ser visto”.

La situación no mejoró en Barre, Vermont, donde el equipo se desplazó para diseñar la guarida de Mr. Freeze en lo que era la mayor cantera en suelo norteamericano.

La presencia del Mr. Freeze de Arnold no era fácil de ocultar: un total de 11 personas estaban a cargo hasta del más mínimo detalle sobre su vestuario, maquillaje y tecnología.

Cada día de trabajo (de ese por el que cobró un millón de dólares por jornada), Schwarzenegger tuvo que someterse a una sesión de maquillaje que duraba cuatro horas, que solo dejaban ocho horas de rodaje con el actor, ya que su contrato estipulaba que solo podía trabajar un máximo de doce horas al día.

La luz LED que brillaba en su boca no solo dificultaba el habla al actor, cuyo acento ya era de por sí un problema relativo, sino que también suponía un verdadero peligro para su salud.

“Al poner la luz en su boca, la saliba se insertaba entre las ranuras de ese aparatito y atacaba las pilas”, explicó Jeff Dawn, supervisor de maquillaje de Mr. Freeze. “A consecuencia de eso, las pilas se desintegraban generando ácido que terminaba en la boca de Arnold”, quien un día se hartó: “¡Sabe a mierda!”, protestó.

Dawn encontró una solución: introducir la luz en un pequeño globo.

Pero cada vez que había un problema, como cambiar las pilas de la luz cada 20 minutos, que era lo que duraban, había que detener la filmación… que con el actor presente representaba una media de 5.000 dólares por minuto.

El rodaje de Batman & Robin terminó a finales de enero de 1997.

Los ejecutivos de Warner estaban tan contentos con lo que vieron hasta ese momento que convencieron a Schumacher para que empezara a trabajar en Batman Unchained.

Akiva Goldsman, quizás viendo lo que se le iba a venir encima, rechazó escribir el guion junto al director. Lo sustituyó Mark Protosevich, quien años después escribiría para Warner Soy leyenda (I Am Legend) y Poseidón.

Y sí, los directivos de estudio marcaron territorio una vez más: el estreno iba a tener lugar en el verano de 1999.

Su reparto iba a contar, una vez más, con George Clooney, Chris O’Donnell y Alicia Silverstone, a los que se unirían Nicolas Cage en el papel del Espantapájaros y Jack Nicholson recuperando su Joker.

Todos sabemos qué pasó con este proyecto…

El 12 de junio de 1997 tuvo lugar el estreno mundial de Batman & Robin en Los Ángeles. Ocho días después, se presentó en sociedad, por así decirlo. Y la sociedad respondió casi al unísono.

Al igual como había pasado en 1993 cuando otro filme de Arnold Schwarzenegger, El último gran héroe (The Last Action Hero), se había enfrentado con Parque Jurásico (Jurassic Park), Batman & Robin llegó a los cines solo unas semanas después del exitoso debut de Parque Jurásico: El mundo perdido (The Lost World: Jurassic Park).

Mr. Freeze debió quedarse helado al ver las cifras.

El filme de Spielberg, que costó la mitad, terminó sumando 618.6 millones de dólares en todo el mundo (1.015 millones de hoy).

Batman & Robin se tuvo que conformar con 238.2 millones (390.9 millones de hoy), una cifra también inferior a las de Hombres de negro (Men in Black), Air Force One, La boda de mi mejor amigo (My Best Friend’s Wedding) y Cara a cara (Face/Off), todos títulos que costaron al menos la mitad (la comedia romántica con Julia Roberts costó unos actualizados 57 millones y recaudó 492 millones de hoy).

“Es un desastre”, analizó Ed Mintz, responsable de CinemaScore, una semana después de su estreno. “Puede que sea la señal de que la franquicia de Batman esté acabada”.

“Vale, pido perdón. Le pido perdón a cada fan, porque creo de verdad que les debo una disculpa”, explicó Joel Schumacher durante una entrevista con Vice dos décadas después de su estreno. Muchos de los errores del filme “fueron mi culpa, porque fueron mi elección. Nadie más debería sentirse responsable”.

¿Ni siquiera George Clooney, quien dijo “soy culpable de la destrucción de la franquicia de Batman”?

“Le encanta decir eso”, respondió a Entertainment Weekly. “Pero no, no fue su culpa”.

Lo que Clooney sí pensó es que sería una buena decisión para su carrera. “Tampoco lo fue”, sentenció años después. “Me di cuenta de que tenía que agarrar el control de mi carrera, eso es lo que me enseñó el fracaso creativo de aquel filme. Después de Batman & Robin hice Out of Sight (Un romance muy peligroso), Tres reyes (Three Kings) y O Brother! (O Brother, Where Art Thou?)”.

Chris O’Donnell, quien dio vida a Robin por segunda y última vez, lo tuvo claro. “Fue un despilfarro. Muchas cosas se dejaron al azar y sueltas. Su origen fue la avaricia”, detalló al programa de televisión Entertainment Tonight.

“Cuando hice Batman Forever me pareció estar haciendo una película. La segunda vez, estábamos haciendo un anuncio de juguetes”, sentenció.

“Quizás es verdad que la película apostó demasiado por lo que yo llamo ética juguetera”, reconoció Schumacher. “Pero soy un niño grande. Yo elegí hacerlo así. No es mi mejor película: eso es lo que me molesta”.

Uma Thurman fue algo más allá al tratar de justificar el tono de la película y su recepción.

“Creo que agarrar un personaje así, el héroe macho, y reírse de él, exagerándolo todo, provocó a la gente, lo que es aceptable. Creo que por eso la gente se molestó con el filme. No les gustó que ese tono fuera usado en su icono heterosexual masculino. Lo que Joel hizo los aterrorizó”, comentó a The Huffington Post.

Quien no duda en defenderla es Arnold Schwarzenegger. “No me arrepiento de ella para nada”, comentó hace ocho años a la revista Empire. “Casi nunca me arrepiento de nada que hago, ni que sean fracasos o películas mediocres. Es muy fácil ser un arrogante, mirar hacia atrás y decir: ‘Tendría que haber retocado ese guion o darle otro final’. Pero cuando tú eres yo, ¡para qué te vas a quejar! Porque desde que me marché de mi país hasta donde estoy yo, con todo lo que he logrado, de verdad que no cambiaría nada”.

Joel Schumacher se dio cuenta que su Batman & Robin iba a suponer un punto y aparte en su carrera en Río de Janeiro.

“Me tocó cortar el lazo de inauguración de otra tienda de juguetes de Warner Bros. y de repente me paré a pensar: ¿qué caray estoy haciendo?”, explicó el cineasta. “ Así que decidí irme de vacaciones a México, llamé a mis jefes y les dije que no iba a hacer Batman Unchained, algo que seguían ofreciéndome porque las ventas de juguetes, pijamas y toda clase de merchandising fueron extraordinarias. Pero necesitaba apartarme de todo eso para no volverme loco. Necesitaba regresar a lo básico. Fue duro marcharme de Warner Bros. porque había sido mi hogar durante tanto tiempo…”.

¿Y los pezones?

“¡Ja! Vivimos en un mundo tan sofisticado que dos trozos de goma del tamaño de un borrador en un lápiz, es un problema”, concluye Joel Schumacher. “Creo que acabarán en mi lápida. ¡Los pezones! ¡Los pezones! ¡Eso fue lo mejor todo!”.

“Los trajes de Batman en Batman y Batman vuelve eran maravillosos, pero cuando hicimos Batman Forever el moldeado de la goma había progresado mucho, así que sugerí hacer los pezones anatómicos, como los de las estatuas griegas o esos increíbles dibujos anatómicos que ves en los libros de medicina. Nuestro encargado de escultura en el filme los creó, les eché una mirada y pensé: ¡genial! Era tan distinto a todo, que no podías evitar mirarlos”.

Quizás, como Joel Schumacher admite, Batman & Robin sea “popular por las razones equivocadas”. Pero Batman, el personaje, ha logrado sobrevivir a ella, gracias a ella y a pesar de ella.

“Batman ha sobrevivido desde 1939”, concluye el gran Joel Schumacher, porque ya tocaba decirlo. “Tengo su misma edad. Nada ha detenido a Batman”.

Y, obviamente, nada ha detenido a Joel Schumacher. Y eso es algo por lo que debemos estar agradecidos.

Fuentes: The Atlantic, Vice, Vulture, Los Angeles Times, Entertainment Weekly, Box Office Mojo, Box Office Guru, The Hollywood Reporter, Variety, The Wall Street Journal, Den of Geek, Entertainment Tonight, The Huffington Post, Empire.

©Josep Parera Jorba

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