Blumhouse: La factoría del dinero
  • Josep Parera

Blumhouse: La factoría del dinero

Actualizado: may 15

Tras El hombre invisible y The Hunt, una un gran éxito de público y crítica, y la otra todo lo contrario, y debido al paréntesis forzado causado por el dichoso coronavirus, llega el momento de tomar un respiro y analizar por qué Blumhouse, la factoría del cine de terror responsable de esos y otros títulos, es el referente de productora de cine contemporáno y envidiado.

EL HOMBRE INVISIBLE/Universal

Su nombre es Blum, Jason Blum. Tiene 51 años. Nació en Los Ángeles. Su carrera dio comienzo de la mano de Ethan Hawke (para su compañía teatral). Después fue ejecutivo de Miramax Films (de ahí que estuviera en la lista negra de Harvey Weinstein) y Paramount Pictures. Y ahora lidera Blumhouse Productions.

De la factoría Blumhouse, desde su incepción en 2009, han surgido estos filmes: Paranormal Activity, The Purge: La noche de las bestias, Déjame salir, Insidious, Múltiple, Upgrade, Sinister, Halloween, El hombre invisible, The Gift, Whiplash y BlacKkKlansman, entre otros muchos títulos, tanto continuaciones de estos como secuelas o remakes de más largometrajes, algunos de ellos clásicos del género fantástico o de terror.

En resumidas cuentas, estamos ante una de las productoras más importantes, respetadas y éxitosas del cine del siglo XXI. ¿O será la más?


El secreto Blumhouse

El secreto Blumhouse no es tan secreto: limitar los presupuestos (Paranormal Activity costó 15.000 dólares de la época, El hombre invisible siete millones), dar libertad creativa a los directores (de ahí a que muchos repitan y declaren públicamente estar encantados de su trabajo para la compañía), conocer tu mercado y los demográficos de los países donde estrenas tu producto (esto lo amplío a continuación), aceptar que en la variedad está el buen gusto pero, al mismo tiempo, ser consciente de tus limitaciones (Blumhouse produjo Whiplash, pero eso no quiere decir que su siguiente paso fuera gastarse 125 millones en una película de aventuras con un perro digital), asociarte con un estudio aprovechando el apoyo promocional que eso implica, pero manteniendo las distancias durante el proceso de producción (previa, rodaje y post) y aceptar que no siempre uno dará en la diana (pero al mantener el riesgo a un nivel mínimo, las repercusiones económicas, cuando estas son negativas, se sitúan bajo mínimos).

El lector avispado se preguntará: "Parera, si el secreto es conocido y tan fácil, ¿por qué productoras como Blumhouse no son la norma general en un panorama de producción donde fallan tantas otras?". Y esa es una excelente pregunta (yo ya sabía que los lectores de Imágenes de Actualidad, de tontos ni un pelo).

Seguir la lista de condiciones para acertar como lo hace Blumhouse no es tan fácil. La compañía necesita una visión única y dedicada (lo que no significa solo una persona): de ahí a que Marvel triunfe con Kevin Feige, Victoria Alonson y Louis D'Esposito, EON con Barbara Broccoli y Michael G. Wilson, Miramax lo hiciera con los hermanos Weinstein o los estudios del Hollywood clásico bajo la férrea supervisión de magnates como Louis B. Mayer, Jack Warner o David O. Selznick.

¿Qué pasa cuando no funciona o funciona a medias, o la única visión queda enturbiada por elementos diversos? Pues que salen casos como, por ejemplo, Amblin Entertainment. No cabe la menor duda de que la productora de Steven Spielberg es exitosa. Pero si uno analiza bien su trayectoria, si algo destaca, es su irregularidad. Además, en casos específicos, especialmente en el mercado televisivo, los fiascos económicos fueron considerables.

Luego toca Silver Pictures o Kopelson Entertainment, que solían gastarse un dineral en cada filme. O, una vez más, los Weinstein, cuyo ego esquizofrénico y criminal, además de sus pretensiones creativas e industriales, derivaron en su fin.

Como se puede apreciar, apretarse el cinturón siendo al mismo tiempo una puerta abierta a la originalidad y, un poquito, al riesgo, no es fácil. Y, además, tener éxito al mismo tiempo, es un milagro.

Cuando trabajaba como editor de entretenimiento de un periódico latino en Los Ángeles, con difusión en todo el país, cada vez que se estrenaba una producción de Blumhouse los responsables de las relaciones públicas del estudio me llamaban para ofrecerme una entrevista con Jason Blum. Hice varias. Pero llegó un momento en el que tuve que parar. Y ahora me arrepiento.

Esto viene a cuento no para decir que he hablado con Blum en infinidad de ocasiones (la más divertida, durante un paseo por Blumhouse of Horrors, una casa encantada que montó en el centro de Los Ángeles para Halloween), sino para poner como ejemplo lo importante que para él y su compañía era acercarse a medios no tradicionales (es decir, en inglés).

Jason Blum siempre ha sido consciente de que el mercado latino, al igual que el afroameriano y asiático, y el demográfico femenino son tan importantes como el de siempre (es decir, el caucásico y masculino). Eso es algo que estudios como Warner Bros. han tenido que aprender a golpe de palos.

DARK UNIVERSE/Universal

Una nueva era

El hombre invisible inicia una nueva época para Blumhouse Productions. Forma parte de la política de Universal de crear una serie de filmes inspirados en los clásicos de terror de la compañía de los años 30 y 40. La idea, el Dark Universe de Universal, que fue lanzada a bombo y platillo hace unos cuatro años, era seguir el modelo Marvel y generar varias franquicias con estrellas como Tom Cruise y Sofia Boutella (La Momia), Russell Crowe (Van Helsing/Drácula), Javier Bardem (Frankenstein) y Johnny Depp (El hombre invisible).

Por supuesto se trataban de superproducciones y, teniendo en cuenta quiénes estaban implicados (entre ellos Alex Kurtzmann y Chris Morgan, de cuyas filmografías emergen las sagas de Transformers y Fast and Furious) pues qué cabía esperar: más explosiones que misterio, más fuegos artificiales que terror.

La momia, dirigida por Kurtzmann y con Cruise, donde se presentaba el personaje de Crowe, fue un fiasco y poco a poco el proyecto de Dark Universe terminó en Forgotten Universe.

Entra en acción Jason Blum. En 2014 firma un contrato de exclusividad con Universal Studios. Y pronto surge la oportunidad de, no solo proseguir con su política de producciones de terror (la mayoría) baratas y de éxito, sino que además frente a él tiene el catálogo más apreciado, suculento e históricamente trascendental del cine de terror.

Tras la cancelación del Dark Universe, entró en escena Leigh Whanell, guionista de Saw, y realizador de Insidious: Chapter 3 y Upgrade. Al enterarse que El hombre invisible de Depp, escrito por David Goyer (Batman vs. Superman: Dawn of Justice, Terminator: Dark Fate), había sido descartado propone una versión ajustada a los intereses de Blumhouse... y esta es aprobada.

Quién sabe qué hubiera pasado en la taquilla mundial si la crisis del coronavirus no hubiera estallado, pero aún así, la película (de nuevo: 7 millones de dólares de presupuesto) ha recaudado en todo el mundo 124.5 millones de dólares y ahora es una de las más vistas en el mercado de vídeo a la demanda.

No hace falta ser un genio de las matemáticas para darse cuenta del negocio redondo que eso supone para Blumhouse y Universal.

El siguiente paso será Drácula. La directora de Girlfight, Aeon Flux y La invitación, Karyn Kusama, secundada por los guionistas en esta última, Matt Manfredi y Phil Hay, están trabajando en la escritura del guión inspirado en el clásico de Bram Stoker, aunque ambientado en los tiempos modernos, como el reciente de la BBC, y sin relación alguna con El hombre invisible.

La selección de la cineasta asiática no puede pasar desapercibida: Jason Blum tuvo que disculparse cuando, el pasado otoño, un periodista le preguntó por qué su compañía no contrataba a demasiadas mujeres como realizadoras. Su respuesta fue que no había muchas directoras expertas en el género de terror. Tras la consiguiente reacción de las masas en redes sociales (siempre desmesurada aunque tengan razón), pidió perdón. Y ahora actúa acordemente.

Blumhouse Productions está ampliando sus miras a televisión (es co-propietaria del estudio de televisión independiente ITV Studios y ha invertido en Crypt TV de Eli Roth) y el mundo digital, con un canal de podcasts dedicados al género de terror (entre los que participa Mick Garris).

Son pequeños, inteligentes y muy controlados intentos de ir más allá. El secreto, una vez más, es mantener la perspectiva y que nada se les escape de las manos.

©Josep Parera Jorba

#blumhouse #cinedeterror #jasonblum #elhombreinvisible

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