Boulevard: ¿Luz al final del túnel?
  • Josep Parera

Boulevard: ¿Luz al final del túnel?

Hay movimiento. En medios norteamericanos, y a sotto voce entre los miembros de la industria, ya se está hablando de un calendario posible de regreso a la vida "normal", que no será, de momento, a la que teníamos antes, pero sí a la posibilidad de que los negocios relacionados con el entretenimiento reanuden sus actividades... con ciertos límites.

ARTEMIS FOWL/Disney

Por supuesto, en un artículo de estas características (o de cualquier otra), citar al presidente de Estados Unidos Donald Trump como referente para redactar una noticia no resulta precisamente mucho de fiar (habría que analizar también la eficacia de lo que sale de la boca de otros dirigentes más cercanos a nosotros, pero de eso mejor no hablar, aunque si alguien desea leer un reportaje neutral y alejado de los pros y contras de los medios españoles, nada mejor que repasar este excelente artículo publicado ayer por The New Yorker).

El jueves, el mandatario estadounidense detalló tres fases en la reapertura de los negocios en su país, y en la primera de ellas, están incluídas las salas de cine.

¿La fecha? Indeterminada.

¿Las condiciones? Numerosas: habrá que limitar el aforo de todas las salas, obligar a los espectadores a llevar máscaras y, si se hace caso de las sugerencias de muchos dirigentes de compañías que viven de atraer al público, se medirá la temperatura de los clientes antes de entrar en los locales.

¿Su implantación? Pues no depende de Trump, sino de los gobernadores de cada estado, quienes, por cierto, no comparten el entusiasmo del controversial presidente.

¿Y en Europa? Quién sabe. Al igual que en Estados Unidos, sin una política unitaria y con cada gobierno actuando por su cuenta, responder a esa cuestión es imposible.

Claro que dicho plan ya se ha topado con las primeras reacciones en aquel país. Y no son precisamente positivas. "No me podía creer que anunciara eso", dijo Jeff Bock, analista de Exhibitor Relations, una organización dedicada al análisis del mundo del entretenimiento, a USA Today. "Ningún estudio va a estrenar una superproducción con cien cines abiertos. Ni siquiera con mil. Lo único posible será ver películas pequeñas, de género, para ver qué pasa, cómo la gente reacciona. Pero no grandes estrenos".

La situación es más complicada para los parques de atracciones (Bob Iger, director ejecutivo de The Walt Disney Co. ha sugerido que la gente deberá acostumbrarse a que su temperatura sea tomada antes de entrar en los parques, al igual como se han acostumbrado a pasar por paneles de seguridad tras los atentados del 11 de septiembre de 2001), los teatros (especialmente musicales, cuyas producciones espectaculares cuestan mucho más dinero que proyectar una película) y conciertos o festivales musicales y culturales (donde el control de las masas es mucho más complicado).

De momento, los estudios Disney, al igual que tantas otras, ha dejado marchar a la mayoría de sus empleados (casi 50.000 solo en el parque Walt Disney World) y prosigue con su plan de mantener las fechas de estreno de Mulan en julio (ya veremos si será así) y Black Widow y Soul en noviembre, al tiempo que Artemis Fowl, tal y como anunciamos aquí hace ya varios días, terminará en Disney+, donde se podrá ver a partir del 12 de junio.

En principio su fecha de estreno en cines era el 29 de mayo (aunque la primera de todas fue en agosto de 2019). Pero Disney decidió que sería un buen filme de prueba para ver cuál sería la consecuencia económica de evitar las salas y enviarla directamente a su plataforma.

Nadie pensaba que Artemis Fowl, dirigida por Kenneth Branagh fuera a ser un superéxito de taquilla.

Pero como ha demostrado Trolls World Tour estos últimos días, y como refleja este artículo que publicamos aquí también esta semana, sí se trata de un título medio, de ámbito familiar, que encaja en un ámbito financiero muy específico por parte de los estudios pero que a última instancia resulta muy beneficioso económicamente.

"Me honra de que familias alrededor del mundo tengan ahora la oportunidad de poder ver las increíbles aventuras de Artemis Fowl en Disney+", detalló Branagh en un comunicado muy profesional sobre la opción de esquivar completamente los cines (¡y qué va a decir el pobre!).

Disney+ estrenó ayer un nuevo trailer del filme, que puedes ver aquí:

La pregunta a hacerse ahora es: ¿será Artemis Fowl una excepción a la regla de Disney de estrenar sus próximos largometrajes en cines o Mulan terminará también en Disney+?

Todos sabemos que The New Mutants, Antlers, The Woman in the Window y The Personal History of David Copperfield, todas producciones de Fox, van a terminar en las plataformas de la compañía, ya sea Disney+ o Hulu, o en alquiler digital (no se ha anunciado, pero si Disney se saca de encima el filme de Branagh, ¿por qué no debería hacer lo mismo con estos otros títulos?).

Solo un puñado de personas saben la respuesta a si el estudio de Burbank se atreverá a irritar a los exhibidores de todo el mundo y ofrecer una de sus grandes producciones directamente a los hogares de los espectadores en todo el mundo: Bob Iger, director ejecutivo, Bob Chapek, director general, Alan Horn, director creativo, Alan Bergman, co-director, y Ricky Strauss, principal directivo de Disney+.

Pero un reciente estudio del que se hizo eco Variety apunta a que, aún en las condiciones que estamos, tiene más lógica esperar un tiempo más a atraverse a estrenar en hogares una producción como Mulan, cuyo costo, sin contar promoción, supera los 200 millones de dólares (Artemis Fowl tampoco es que sea barata, con 125 millones de presupuesto, pero se acerca más a la secuela de Trolls que al remake de la cinta animada, en gastos totales).

El estudio Ernst & Young detalló que cuanta mayor es la ventana de protección de un filme, es decir, los meses que separan su estreno de su llegada a los hogares en cualquier opción (streaming, plataformas, video a la carta, formato físico), más beneficios reporta a los estudios.

Por ejemplo, aquellos filmes que se mantuvieron en cines más de 100 días, obtuvieron un 1.75 millones de dólares más de media que aquellos que se exhibieron menos de 100 días.

En resumidas cuentas, un 67% de los beneficios de una película proceden de su exhibición en cines. El resto, un 33%, de su visión en dispositivos móviles o en un televisor.

Para la Asociación Nacional de Propietarios de Cines de Estados Unidos, tratar de extraer conclusiones de los estrenos en casa de Trolls World Tour o, en unas semanas, Artemis Fowl, es precipitado.

Estamos, dijo un representante de la organización a Variety, "ante unas circunstancias muy particulares que, por otro lado, no reflejan un cambio en el modelo de exhibición cinematográfica. Solo hay tres películas hasta la fecha que han esquivado los cines. La mayoría de películas que estaban previstas que se estrenaran en cines estos días han sido retrasadas a la espera de que lleguen a las salas, un total de 37, con seis más pendientes de una fecha".

Tales cifras, para la asociación, son una muestra de que los estudios siguen prefiriendo la oscuridad de las salas de cine que "apresurarse a ofrecerlas en casa".

Y no precisamente por el romance del cine, sino porque es de sentido común financieramente.

#coronavirus #artemisfowl #disney #cines

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