Libros de cine: '¡Más fuerte, muchachos!'
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Libros de cine: '¡Más fuerte, muchachos!'

Daniel Lorenzo, el autor de ¡Más fuerte, muchachos! El cine de Bud Spencer y Terrence Hill, nos habla de este viaje nostálogico por las carreras de dos estrellas indiscutibles del cine europeo que han marcado el crecer cinéfilo de varias generaciones.

Terrence Hill y Bud Spencer

Corría el año 1973 cuando en el palmarés de los Golden Screen Awards sucedió algo curioso.

Pero, claro, para saber qué puede ser considerado curioso en el palmarés de los Golden Screen Awards primero habrá que conocer que los Golden Screen Awards son unos premios que desde 1964 entrega la Asociación de Exhibidores Cinematográficos Alemanes a las películas más taquilleras de su año en los cines germanos. Así, por ejemplo, en 2019 recibieron este galardón Bohemian Rhapsody, El rey león (The Lion King), Joker, Frozen II y Vengadores: Endgame (Avengers: Endgame).

Pues bien, volvamos a 1973, año en el que una pareja de actores italianos consiguieron colar dos películas protagonizadas por ellos en el palmarés. Le seguían llamando Trinidad (Continuavano a chiamarlo Trinità) y ¡Más fuerte, muchachos! (…Più forte ragazzi!) compartieron galardón con Diamantes para la eternidad (Diamonds Are Forever), El padrino (The Godfather) o Los aristogatos (The Aristocats).

Y éste solo fue el comienzo de una década prodigiosa en la que Bud Spencer y Terence Hill consiguieron colocar, cada año, una o dos películas, protagonizadas de forma conjunta o por separado, entre las galardonadas.

Así, en 1974 Mi nombre es Ninguno (Il mio nome è Nessuno) y También los ángeles comen judías (Anche gli angeli mangiano fagioli) compartieron premio con Papillon y Vive y deja morir (Live and Let Die); en 1975 … y si no, nos enfadamos (… Altrimenti ci arrabbiamo!) fue galardonada junto con El golpe (The Sting); en 1976 Dos misioneros (Porgi l’altra guancia) compartió honores con Tiburón (Jaws) o en 1978 Dos súper policías (I due superpiedi quasi piatti) y El genio (Un genio, due compari, un pollo) fueron reconocidas junto con El coloso en llamas (The Towering Inferno), El exorcista (The Exorcist), Fiebre del sábado noche (Saturday Night Fever), La guerra de las galaxias (Star Wars) o La espía que me amó (The Spy Who Loved Me).

Sirva esta introducción para resaltar el éxito comercial de las películas de Bud Spencer y Terence Hill en el mercado germano.

Pero es que, además, ambos intérpretes fueron profetas en su tierra y, aún hoy, diez de las cien películas con más entradas vendidas de la historia del cine italiano están protagonizadas por ellos.

Y qué decir de España, país en el que en 1972, 4.988.173 espectadores compraron entrada para ver en el cine Le llamaban Trinidad (Lo chiamavano Trinità…).

Ese mismo año llegó a las carteleras españolas El padrino. Y a pesar de resultar un éxito de taquilla arrollador, vendió en torno a 1.500 entradas menos, quedándose en los 4.986.827 espectadores. Y, por establecer una comparativa con la actualidad, cabe señalar que Vengadores: Endgame, la película más taquillera de la historia (sin ajustar inflación) vendió 4.594.483 entradas en España. Y eso son casi medio millón de espectadores menos. En un tiempo en el que España tiene diez millones de habitantes más.

El éxito de las películas de Bud Spencer y Terence Hill se extendió a lo largo de década y media, desde finales de los sesenta hasta bien entrados los ochenta, y, como hemos podido apreciar, abarcó muy distintos mercados.

Y no fue el suyo un éxito marginal, relativo, de cines de barrio o sesión continua. Fue un éxito total, popular y abrumador.

Sus películas eran grandes estrenos, que competían en cines de una sola pantalla, mil butacas y tres anfiteatros con grandes superproducciones que podían costar diez veces más.

Y, cuando sus películas corrían el riesgo de ser olvidadas, sus continuas reposiciones televisivas en España, primero en TVE y, posteriormente, en la Tele 5 del boxeo, el pressing catch y las Mamachicho, sirvió para unir generaciones en torno a su visionado.

Aquellos que las habían convertido en éxitos en el momento de su estreno volvían a ellas de la mano de sus hijos, que seguían entusiasmándose del mismo modo que lo habían hecho sus padres.

El caso es que, siempre que hablamos de ellas, nos referimos a las películas DE Bud Spencer y Terence Hill. Y la preposición elegida no es casual. Son películas DE, en ningún caso son películas CON.

Spencer y Hill son auteurs de su obra más allá de los diversos directores que puntualmente firmaran sus películas. Incluso si André Bazin, Alexandre Astruc, François Truffaut y toda esta gentuza del Cahiers hubieran sido capaces de ver su filmografía conjunta sin sentirse culpables por disfrutar tantísimo habrían llegado a esta conclusión.

Porque, aunque las películas de Spencer y Hill no sean intercambiables (¿pero cómo va alguien a confundir Estoy con los hipopótamos con Dos supersuperesbirros, POR EL AMOR DE DIOS?) lo cierto es que todas transmiten unas mismas inquietudes y visión del mundo: el valor de la amistad, lo bien que sientan unas judías comidas directamente de la sartén con una cuchara de palo, la ayuda a los desfavorecidos, que a lo mejor no es buena idea calentarle la cabeza a un señor grande, barbudo, fuerte y que tiene la mano como para coger sandías…

Llegados a este punto, muchos os estaréis preguntando: ¿Y cuál fue el secreto del éxito de las películas de Bud Spencer y Terence Hill? Lo cierto es que aquí hay mucha tela que cortar.

En primer lugar porque no existe una fórmula del éxito como tal. Pero es que, además, tampoco creo que en este caso exista un solo factor determinante, sino varios: la química entre ambos, su bonhomía (que hizo que pudieran trabajar juntos hasta en 18 películas, porque se llevaban bien, no daban problemas y lo hacían muy fácil), lo bien que funcionaron en distintos géneros, pudiendo así adaptarse a las tendencias comerciales de cada momento…

Pero todo esto sería tan extenso para desarrollar. Ojalá alguien hubiera escrito un libro al respecto.

Pues bien, amigos míos, estamos de enhorabuena. Porque ya se ha publicado ¡Más fuerte, muchachos! El cine de Bud Spencer y Terence Hill (Ed. Applehead Team), un libro escrito por Daniel Lorenzo (qué joven, qué bello, qué misterioso autor) en el que se analizan individualmente todas las películas que componen la filmografía conjunta de estos actores y se ofrecen las claves necesarias para comprender su éxito.

El libro también ofrece una panorámica más general sobre su filmografía por separado, así como sus biografías y una enumeración de los golpes más famosos de sus peleas, brillantemente recreados por ilustraciones de Alberto Peral.

¿Y dónde podréis comprarlo? Muy sencillo, en los lugares habituales: Amazon, El Corte Inglés, FNAC, La casa del Libro o en vuestra librería habitual. También en la página web de la editorial.

Ojalá os interese y disfrutéis tanto leyéndolo como yo escribiéndolo. Porque el cine de Bud Spencer y Terence Hill fue un reducto de felicidad en muchos de los momentos de nuestra vida.

Así que volver a él, aunque sea a través de un libro, es regresar a uno de nuestros refugios y comprobar que todo sigue ahí, las películas y, sobre todo, las sensaciones que estas nos provocaban.

Y las hostias.

Hostias como panes.

Esas también siguen ahí.

Y no han envejecido nada de nada.

#libros

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