Pantalla 60: 'La noche de los muertos vivientes'
  • Tomás Fernández Valentí

Pantalla 60: 'La noche de los muertos vivientes'

A finales de la década de los sesenta, se estrenaba un pequeño y modesto film de terror, rodado prácticamente sin medios y con actores desconocidos, que marcó época dentro de este tipo de producciones y dio pie a una recalcitrante descendencia: La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968), la primera película de George A. Romero.

La noche de los muertos vivientes

Preguntado en cierta ocasión sobre sus futuros proyectos, el realizador Jacques Tourneur, uno de los grandes del cine fantástico (La mujer pantera, I Walked with a Zombie, La noche del demonio), explicó las líneas básicas de una película que tenía en mente y que esperaba con ansia poder rodar: “Hay dos fuerzas presentes, dos ejércitos: el de los vivos y el de los muertos, que es el más poderoso (al menos por su número). El combate es desigual y por eso debemos pedir ayuda a todos los recursos de la ciencia. Este es el punto de partida de mi historia. Los dos ejércitos ganarán la batalla. En uno de mis guiones será la ciencia, en el otro las fuerzas sobrenaturales. Será muy interesante de rodar y por fin seré libre de hacer lo que me plazca” (Midi-Minuit Fantastique, nº 12, 1965).

Huelga decir que Tourneur nunca pudo llevar a cabo ese proyecto tan querido.

¿Los responsables de La noche de los muertos vivientes, George A. Romero y su equipo de colaboradores, conocían esta declaración de intenciones de Tourneur y tres años más tarde acabaron llevándola a la práctica? Quién sabe. En cualquier caso, las fuentes (reconocidas) del film son otras.

El origen

Viajemos a Pittsburgh, Pennsylvania, en enero de 1967, lugar y momento en el que los integrantes de una pequeña productora cinematográfica local, The Latent Image, se ponían de acuerdo para realizar su primer largometraje.

Entre ellos destacaban John Russo, sus primos Richard y Rudy Ricci, Russell Streiner y George Andrew Romero, este último con un pequeño bagaje profesional como realizador de cortos de terror amateurs y spots publicitarios.

Pronto se les unirían Gary Streiner, hermano de Russell, Vince Survinski, Dave Clipper, Karl Hardman y Marilyn Eastman, estos dos últimos socios de Hardman Associates, un estudio de sonido especializado en radio, naciendo de este modo una nueva productora, la Image Ten Inc., de la cual surgiría La noche de los muertos vivientes.

Tras descartar una serie de proyectos por resultar excesivamente caros para un estudio tan modesto como el suyo, entre ellos un film sobre invasores extraterrestres, los socios de Image Ten Inc. se inclinaron por un argumento urdido por Romero, en torno a una hipotética invasión de cadáveres resucitados por el efecto de una misteriosa radiación, que el futuro cineasta había convertido en un cuento, titulado “Anubis” (en referencia al dios egipcio de los muertos) e inspirado, a su vez, en la famosa novela de Richard Matheson Soy leyenda, llevada al cine en un par de ocasiones –The Last Man on Earth (Sidney Salkow/ Ubaldo Ragona, 1964), con Vincent Price, y El último hombre… vivo (Boris Sagal, 1971), con Charlton Heston–, cuya trama gira alrededor del único hombre sobre la faz de la Tierra que ha sobrevivido a un virus que ha exterminado a la humanidad entera, convirtiéndola en muertos vivientes bebedores de sangre.

John Russo se encargó de convertir el argumento de Romero en un guión, Night of the Flesh Eaters (La noche de los devoradores de carne), título que hubo que cambiar por el de Night of Anubis para que no se pareciera al de otra película de terror de la época, The Flesh Eaters (Jack Curtis, 1964), y que volvió a cambiarse por el definitivo de La noche de los muertos vivientes por exigencias de los distribuidores.

El presupuesto inicial de la película era nada menos que de 6.000 dólares (sic), una ingenuidad habida cuenta que, una vez calculados todos los costes de producción en juego, hubo que duplicar dicha suma para que el proyecto fuera factible (con 45.400 dólares de hoy).

De entrada, hubo que gastar 3.500 dólares en la compra de una cámara Arriflex de 35 mm. y tomar la decisión de rodar en blanco y negro y no en color, porque esto último resultaba demasiado caro.

Eso significó llevar a cabo una búsqueda de al menos una decena de pequeños inversores dispuestos a invertir un mínimo de 300 dólares cada uno para poder cubrir el coste.

Una vez concluido el film, añadiéndole los gastos de postproducción y publicidad, el coste total del mismo ascendería a unos aun así risibles 114.000 dólares (863.000 dólares de hoy).

El reparto

El elenco de intérpretes estaba compuesto por ilustres desconocidos.

Duane Jones (Ben), el protagonista masculino, nacido el 2 de febrero de 1936 en Nueva York, era un intérprete profesional que intervendría en otras películas de bajo presupuesto antes de acabar sus días como jefe del departamento de Arte Dramático de la Universidad de Nueva York, falleciendo prematuramente el 22 de julio de 1988 como consecuencia de una enfermedad cardiopulmonar.

Su personaje, descrito en el guión como un camionero (sic), fue modificado en virtud de las características del actor.

La otra intérprete profesional del reparto era Judith O’Dea (Barbra), nacida en Pittburgh en 1945 y que nunca volvió a intervenir en otro film, residiendo actualmente en Long Island (California), donde enseña técnicas de oratoria.

El resto del elenco estaba integrado por actores no profesionales. Karl Hardman, uno de los coproductores, encarnó al iracundo padre de familia Harry Cooper y además elaboró los maquillajes de los zombis, hizo diversos efectos de sonido electrónicos y tiró las foto fijas con las que se cierra el film.

Su socia, la también mencionada Marilyn Eastman, encarnó a su esposa Helen. Keith Wayne, intérprete del joven Tom, se suicidó en 1996 a los 51 años. Judith Riley como Judy, la novia de ficción de Tom, ni siquiera estaba prevista en el guión: fue incorporada a última hora entre otras razones porque era una chica guapa y superó correctamente la audición a la que se había presentado.

El también coproductor Russell Streiner fue Johnny, el hermano de Barbra y primera víctima de los zombis, más concretamente del interpretado por el enjuto Bill Hinzman, un técnico de iluminación que invirtió 300 dólares en el proyecto y posteriormente volvería a colaborar con Romero. Kyra Schon como Karen, la niña de los Cooper, es hija en la vida real de Karl Hardman.

Keith Wayne y Marilyn Eastman hicieron doblete interpretando también a zombis: esta última aparece hábilmente maquillada como la muerta viviente que devora un insecto que sube por el tronco de un árbol.

De hecho, numerosos miembros del equipo técnico hicieron de zombi en un momento dado, como por ejemplo el guionista John Russo. Incluso la pequeña Kyra Schon hizo otro papel: el del cuerpo femenino sin vida que Ben arrastra con una manta para apartarlo de las escaleras.

El propio Romero se deja ver brevemente encarnando a un periodista.

La filmación

Romero no era en principio la persona elegida para dirigir la película, responsabilidad que él mismo había ofrecido a Hardman y que este último, indeciso, acabó rechazando, siendo Russo quien le animó a que tomara las riendas de la realización.

El rodaje se produjo entre los meses de junio y diciembre de 1967, y el grueso del mismo tuvo lugar en una granja al borde de la demolición situada en Evans City, alquilada por 300 dólares mensuales y que hubo que restaurar mínimamente antes de empezar a filmar.

Si bien seis meses parece mucho tiempo para rodar un film tan modesto como éste, lo cierto es que las jornadas reales de rodaje fueron unas treinta, habida cuenta que no siempre se pudo filmar cada día, dado que todas las personas involucradas en el proyecto tenían que compaginar la filmación con sus compromisos laborales cotidianos, lo cual obligó a trabajar de noche y fines de semana.

La mayoría de las escenas en exteriores se rodaron en horario nocturno, mientras que las que transcurren en el interior de la granja se hicieron de día y cubriendo todas las ventanas para que no entrara la luz del sol.

Las únicas secuencias que no se filmaron en la granja fueron las que transcurren en el sótano de la misma, dado que el de la granja amenazaba con hundirse en cualquier momento y por ello fue necesario habilitar el sótano de la productora Latent, y la secuencia inicial en el cementerio, rodada en un verdadero camposanto.

Paradójicamente, fue la última que se filmó de la película, ya en el mes de noviembre.

Mención especial merecen las escenas de los zombies, interpretados en su mayoría por figurantes reclutados en Pittsburgh que estaban tan encantados de aparecer de semejante guisa hasta el punto de hacerlo a cambio del simbólico salario de un dólar por día de trabajo y una camiseta con la leyenda: “I Was a zombie on Night of the Living Dead”.

Todos ellos demostraron una enorme paciencia, habida cuenta que por las noches hacía tanto frío que en ocasiones el mecanismo de la cámara se congelaba y algunos de los extras rodaban con poca ropa o en el caso de una mujer, perfectamente visible en varios planos, desnuda.

Uno de esos figurantes era carnicero y proporcionó las vísceras de ternera necesarias para rodar la famosa secuencia en la que los muertos vivientes devoran los cadáveres carbonizados de Tom y Judy.

Los maquillajes de los zombies fueron realizados por Hardman y Eastman empleando cera dermatológica utilizada en los servicios funerarios para maquillar a verdaderos difuntos (!), mientras que la sangre era tinta roja o jarabe de chocolate.

Regis Survinski, hermano del coproductor Vince Survinski, accedió a aplicar de manera desinteresada sus conocimientos sobre fuegos artificiales para crear los efectos de tiros y explosiones, si bien sufrió un accidente durante el rodaje que se saldó con una quemadura en el brazo.

Una vez concluída la filmación, quedaba por solventar un problema técnico: La noche de los muertos vivientes carece de partitura musical propia, y como contratar a un compositor resultaba demasiado caro la música se suplió mediante una selección de temas musicales del archivo sonoro de Capitol Records Hi-Q que incluía piezas de las bandas sonoras de films de terror de serie B como Terror from the Year 5000 (Robert J. Gurney, 1958), Teenagers from Outer Space (Tom Graeff, 1959) y The Hideous Sun Demon (Robert Clarke, 1959).

Para conseguir una primera copia en 35 mm., Russo llevó a cabo una audaz apuesta con el presidente del WRS Motion Laboratory, retándole a una partida de ajedrez: si él ganaba, el laboratorio le haría la copia gratis, y si perdía, la productora pagaría el doble por la misma copia.

Y Russo ganó…

El preestreno de la película tuvo lugar la noche del 1 de octubre de 1968 en Pittsburgh, un día antes de su estreno oficial en cines norteamericanos, velada que concluyó con una enorme ovación del público asistente.

La noche de los muertos vivientes se convirtió en el primer gran éxito internacional del cine de terror contemporáneo de bajo presupuesto (15 millones de dólares de beneficios en 1991: 29 millones de hoy) e hizo de George A. Romero uno de los cineastas capitales del moderno cine fantástico.

La película

La noche de los muertos vivientes es un film muy marcado por las circunstancias del momento de su realización, sin las cuales probablemente no habría tenido el impacto que llegó a alcanzar, y el paso del tiempo no ha hecho otra cosa que dejar a la vista su condición de producto coyuntural, puesto que muchos de los elogios que le dedicó la crítica de su tiempo resultaron infundados o, cuanto menos, exagerados.

Por ejemplo, se alabó hasta la saciedad su estética de documental la cual, decían, incrementaba la sensación de realismo y al mismo tiempo remitía al viejo cine fantástico clásico de los años treinta y cuarenta, cuando ya hemos visto que el film se rodó en blanco y negro simplemente porque resultaba más barato…

El hecho de que el personaje de Ben fuera un hombre de raza negra y tuviera un agrio enfrentamiento con el hombre blanco y maduro encarnado por Karl Hardman fue interpretado como una inteligente metáfora del racismo de la sociedad norteamericana, siendo así que, como el propio Romero admitió una y otra vez, el actor Duane Jones había sido elegido para el papel no porque fuera negro, sino por haber superado óptimamente las pruebas de selección…

Asimismo las escenas finales, con el sheriff y los ciudadanos cazando a los zombis como a conejos para luego lanzarlos a una hoguera mientras un helicóptero sobrevuela la zona, y el asesinato de Ben, el héroe de la función, fueron interpretados como una crítica a la entonces vigente guerra del Vietnam, cuando lo cierto es que la decisión de que el personaje de Ben muriera de ese modo no tuvo otra motivación, según los responsables de la película, que la de incomodar al público…

Si se la despoja de todos esos condicionamientos coyunturales, La noche de los muertos vivientes se revela más bien como un sencillo cuento de miedo que bebe, modestamente y sin prejuicios, de anteriores referentes.

George A. Romero ha llegado a reconocer que algunas películas que había tenido muy presente a la hora de rodar la suya fueron Los pájaros (1963), de Alfred Hitchcock, y sobre todo Carnival of Souls (1962), notable relato de fantasmas dirigido por Herk Harvey, también rodado en blanco y negro, cuyo clímax es un precedente directo del famoso final de El sexto sentido.

Otra película en la que se pueden rastrear elementos utilizados por Romero es una que hemos citado al principio de este artículo: The Last Man on Earth, cuyas escenas de cadáveres infectados por el virus que los transforma en vampiros serían literalmente calcadas por Romero.

Asimismo, otra celebrada secuencia de La noche de los muertos vivientes, el asesinato de Helen Cooper a manos de su propia hija convertida en zombi (en lo que se quiso ver, junto con la muerte de Barbra a manos de su hermano Johnny, una especie de mirada perversa sobre la familia americana), está copiada del célebre asesinato en la ducha de otro film de Hitchcock, Psicosis (1960).

Todo ello no obsta para considerar en su justa medida el valor de La noche de los muertos vivientes, cuya importancia real hay que juzgarla en función de la extraordinaria influencia que tuvo en cuanto pionera del cine de terror de bajo presupuesto y hecho, por así decirlo, al margen del sistema de Hollywood –recordemos: La matanza de Texas (Tobe Hooper), La última casa a la izquierda (Wes Craven), Posesión infernal (Sam Raimi) y un largo etcétera–, por no hablar de la larga serie de secuelas e imitaciones que generó.

En este sentido, la película tuvo la cualidad, que no virtud, de salir en el momento oportuno y abrir, siquiera tímidamente, la puerta hacia otros caminos dentro del cine fantástico, por mas que algunos de los films que propició gracias a su éxito acabaran superándola en más de un concepto, hasta el punto de que su realizador jamás volvió a realizar otra película de un impacto semejante.

Curiosidades y anécdotas
  • La noche de los muertos vivientes no es la primera película de zombies de la historia del cine, aunque sí que se trata de la primera en la que los zombies son caníbales, si bien la palabra "zombi” no es pronunciada en ningún momento.

  • En la secuencia inicial en el cementerio, Barbra y Johnny llegan en coche. Un inesperado accidente ocurrido entre un día y otro de rodaje obligó a hacer un rápido cambio en el guión: el coche, que era propiedad de Russell Streiner, recibió un golpe en una pequeña colisión con otro coche mientras lo conducía la madre de Streiner, y ante la imposibilidad de conseguir rápidamente otro vehículo igual lo que se hizo es improvisar la escena en la que el coche, conducido por Barbra, se golpea contra un árbol mientras huye del zombi.

  • Otros cambios en el guión que no llegaron a ser filmados fueron los relativos al final. En una primera versión, Babra sobrevivía al ataque de los zombies gracias a la oportuna llegada del sheriff y sus hombres. Uno de ellos estaba a punto de matarla de un tiro en la cabeza pero de pronto, al ver cómo una lágrima caía por su mejilla, se daba cuenta de que la joven seguía siendo humana. Otra idea era que la niña zombi de los Cooper sobreviviera al ataque de las fuerzas del orden y marchara sola a través del campo, en un final abierto que daría a entender que la pesadilla todavia no había concluido.

  • Rodando las escenas en las que Ben clava maderas en puertas y ventanas para impedir la entrada de los muertos vivientes, y a fin de evitar errores de raccord (es decir, que se vieran más o menos maderas clavadas de un plano a otro), lo que se hizo fue numerarlas. En algunos momentos pueden verse pequeños números en las tablas.

  • El film ha sido objeto de nuevos montajes y remakes: Romero: la noche de los muertos vivientes (Tom Savini, 1990), nueva versión ahora en color e incluyendo los últimos avances en efectos especiales de maquillaje de cara a conseguir truculencias gore; un documental rodado en 1993 por Thomas Brown con motivo del 25 aniversario de la película y que incluye entrevistas con numerosas personalidades, entre ellas Romero, Russo, Streiner, Hardman, Eastman y los realizadores Wes Craven, David DeCoteau, Tobe Hooper, Sam Raimi y Fred Olen Ray; y un nuevo montaje estrenado directamente en vídeo en 1999, por el 30 aniversario del film, que incluía escenas adicionales rodadas en la actualidad, entre ellas un prólogo y un epílogo que no pudieron filmarse en su época por falta de presupuesto. La película también generó cinco secuelas, Zombi (1978), El día de los muertos (1985), La tierra de los muertos vivientes (2005), El diario de los muertos (2007) y Survival of the Dead (2009), todas dirigidas por Romero, así como un sinfín de imitaciones.

#pantalla #pantalla60 #cinedeterror

  • White Facebook Icon
  • Blanco Icono de Instagram

Aviso legal                    |                    Política de cookies

© 2020 por Imágenes de Actualidad. Proudly created with Wix.com

ImagenesOnline forma parte de varios programas de afiliados de marketing
y recibe comisiones de las compras hechas a través de los enlaces a sitios de los vendedores.