Pantalla 80: 'Jóvenes ocultos'
  • Tomás Fernández Valentí

Pantalla 80: 'Jóvenes ocultos'

Singular combinación de film de vampiros y comedia para adolescentes: Jóvenes ocultos (The Lost Boys, 1987) fue producida por Richard Donner y realizada por el recientemente fallecido Joel Schumacher, quien contó con un joven elenco protagonista donde hallamos a Kiefer Sutherland, Jason Patric, Jami Gertz y 'los dos Coreys', Corey Haim y Corey Feldman.

Jóvenes ocultos/Warner

Jóvenes ocultos surgió como resultado de una nueva asociación entre el realizador Richard Donner y el productor Harvey Bernhard, quienes en el pasado habían colaborado ya en tres películas, las dos primeras particularmente memorables: La profecía (1976), Lady Halcón (1985) y Los Goonies (1985), esta última coproducida con Steven Spielberg a través de la productora de este último Amblin Entertainment.

El origen

Parece ser que Donner estuvo a punto de dirigir el film, pero al final decidió limitarse a coproducirlo con Bernhard porque por esas fechas ya se hallaba enfrascado en la preparación del que acabaría siendo uno de los mayores éxitos de su carrera, Arma letal (1987).

El siguiente realizador seleccionado para hacerse cargo de Jóvenes ocultos sería el cineasta australiano Richard Franklin (1948-2007), curtido en el género de terror gracias a títulos como Patrick (1978), Psicosis II: el regreso de Norman (1983) y Link (1986).

A Franklin le atraía la idea de hacer una especie de Peter Pan de vampiros (sic), nada raro si se tiene en cuenta que el título original en inglés de la película, The Lost Boys, es una referencia directa a Los Niños Perdidos, la pandilla de chiquillos a las órdenes de Peter Pan en el relato clásico de James M. Barrie; a fin de cuentas, Peter Pan es otro niño eterno que, cual vampiro sin colmillos, también seduce a los más pequeños y les invita a vivir para siempre una existencia de diversión infinita y sin el peso de las obligaciones de la vida adulta.

Sin embargo, el guión, escrito por Janice Fischer y James Jeremias (cuyas carreras nunca fueron más allá), no convencía a Franklin y acabó abandonando el proyecto.

Otras fuentes señalan que el primer reemplazo de Franklin fue Mary Lambert, la cual posteriormente realizaría un par de títulos de terror de cierto éxito, El cementerio viviente (1989) y su secuela (1992), a partir de una buena novela de Stephen King, Cementerio de animales, pero también se apeó del proyecto, alegando las típicas diferencias creativas.

Sería en ese momento cuando entraría en escena el realizador Joel Schumacher, en una elección un tanto desconcertante a priori, dado que su única experiencia en el terreno del cine fantástico había sido con su primer y poco conocido largometraje para el cine: The Incredible Shrinking Woman (1981), una versión burlesca y femenina del clásico de Jack Arnold El increíble hombre menguante (1957); no obstante, dado que en Jóvenes ocultos también estaban presentes elementos de comedia, y sobre todo, la experiencia demostrada por Schumacher a la hora de dirigir a un elenco de jóvenes intérpretes con su anterior St. Elmo, punto de encuentro (1985), fue suficiente para darle crédito.

Schumacher no se conformó con el guion que le ofrecían y exigió cambios en el mismo.

Por lo visto el guion centraba el protagonismo en los hermanos Frog (Corey Feldman y Jamison Newlander en el film), unos críos de 8 años que se enfrentaban contra una especie de Goonies vampiros adolescentes (sic), e incluso el personaje de Star era inicialmente un chico.

A Schumacher le parecía odioso y, con la colaboración del guionista Jeffrey Boam (1946-2000) –quien había escrito ya un par de títulos fantásticos, La zona muerta (David Cronenberg, 1983) y El chip prodigioso (Joe Dante, 1987), y posteriormente elaboraría Indiana Jones y la última cruzada (Spielberg, 1989)–, logró introducir más personajes e imprimir al conjunto un (moderado) contenido sexual: "Los vampiros hacen gala de su sexualidad, al contrario que los otros grandes monstruos del cine, declararía. Se acercan a tu dormitorio y te atacan en tu propia cama... Los vampiros fueron inventados en la era victoriana a fin de dar rienda suelta a la sexualidad ni que fuera de palabra. ¿Han pensado alguna vez en aquellas acomodadas mujeres victorianas que no hacían otra cosa que matar el tiempo en sus enormes mansiones? No creo que las hiciese felices el soñar con los viejos señores que tenían por maridos, les chupaban la vida y a los que soportaban sin ofrecer resistencia alguna".

"Nuestros vampiros no tienen nada de clásico, añadiría posteriormente. No duermen en ataúdes, no muerden a sus víctimas en el cuello, no visten de traje ni llevan una capa negra, y por eso son bellos. Las historias clásicas de vampiros están tan grabadas en el inconsciente colectivo que nadie siente la necesidad de traicionar algo que todo el mundo conoce tan bien".

'Buenos' y 'malos'

En el reparto de Jóvenes ocultos hallamos, por el lado de los buenos, a Jason Patric, como Michael Emerson, el joven recién llegado a la localidad californiana de Santa Carla que a punto está de convertirse en un bebedor de sangre; el malogrado Corey Haim, como Sam, el hermano pequeño del anterior; Dianne Wiest, como Lucy, la madre de Michael y Sam; Barnard Hughes, como el abuelo materno de los chicos Emerson; Jami Gertz, como Star (Estrella, en el doblaje español), una chica semi vampirizada; Chance Michael Corbitt, como Laddie, la niña iniciada en el vampirismo al igual que Star (por cierto: Chance Michael Corbitt es un varón); y Corey Feldman, como Edward Frog, joven cazador de vampiros junto a su hermano Alan, papel este último a cargo de Jamison Newlander.

Por el lado de los malos, esto es, los no-muertos, hallamos al hijo de Donald Sutherland, Kiefer Sutherland, como David, el líder de la pandilla; Brooke McCarter, como Paul, el vampiro rubio; Billy Wirth, como Dwayne, el vampiro moreno; al actor y luego realizador Alexander (Alex) Winter, como Marko, el vampiro de pelo rizado; y al veterano Edward Herrmann, como Max, el aparentemente inofensivo dueño del videoclub.

El rodaje

Con un presupuesto de lo más modesto, del orden de 5.200.000 dólares (nadie lo diría, dado lo bien que luce en pantalla: son 12.2 millones de hoy), el rodaje de Jóvenes ocultos arrancó el 2 de junio de 1986.

Los exteriores se filmaron en la localidad de Santa Cruz (California); más concretamente, una auténtica edificación local con estilo de pabellón de caza, el Pogony Country Club, se convirtió en el hogar campestre del abuelo Emerson; asimismo, las escenas nocturnas en el centro del pueblo se rodaron en el auténtico paseo marítimo de Santa Cruz y hasta 2.000 figurantes participaron en ellas. Los interiores se recrearon en los platós números 12 y 15 de los Estudios Warner en Burbank. Fue en estos últimos donde se erigió el decorado más impresionante: la cueva de los lost boys en el acantilado; según Schumacher, "La guarida de los vampiros se diseñó como si fuera el vestíbulo de un hotel victoriano que se hundió en una gigantesca falla durante el gran terremoto de San Francisco de 1906. El vestíbulo del hotel contiene elementos arquitectónicos de distintas épocas. Nos ayudó a presentar a los vampiros de hoy sin hacerles perder su pasado mítico".

Eric Brevig, que ha trabajado en los efectos visuales de películas como Abyss, Desafío total, Hook (El capitán Garfio), Pearl Harbor, Peter Pan o La Isla, fue el encargado de hacer realidad lo que Schumacher tenía en mente: "Quería que los vampiros fueran capaces de volar velozmente y de repente pararse en el aire sin descender lentamente. Este tipo de efecto era físicamente imposible usando solo arnés y rendaje. Para ello se usó una combinación de técnicas de pantalla azul y control de movimientos computerizado (que implica cambios de iluminación, movimientos de cámara y montajes ópticos)".

Buena prueba de la laboriosidad de los trucajes para el film es, según Eric Brevig, la escena en la que el vampiro Dwayne, atravesado por una flecha de Sam, se estrella contra un equipo de música y se electrocuta: diez segundos en pantalla que requirieron dos semanas de preparación y rodaje.

Los miembros más jóvenes del reparto pusieron todo su entusiasmo de cara al resultado final; incluso demasiado... La actriz Jami Gertz declaró por aquel entonces que "Físicamente, fue bastante duro. Debo decir más bien que resultó extenuante. Yo misma rodé algunas escenas de riesgo y acabé con un brazo y el cuello doloridos. Tuve que correr con los pies desnudos por el suelo rocoso de una auténtica cueva, o subir en moto sentada detrás de Kiefer Sutherland. Adoro a Kiefer, pero es un auténtico bruto. Cuando conduce, pierde la noción del peligro. Un día que no rodaba, iba tan deprisa que al final se cayó y se rompió un brazo. Si llego a ir montada con él, me mata. Hicimos otras escenas terribles. Hay una en la que teníamos que subir por la escalera del acantilado que conduce hasta la cueva, junto al mar. La escalera no era muy segura, y las olas golpeaban muy cerca. Estuvimos toda una noche subiendo y bajando por ahí".

Estrenada en los Estados Unidos el 2 de agosto de 1987, Jóvenes ocultos acabó recaudando en su momento 32.222.567 dólares en cines norteamericanos, más unos 14.100.000 adicionales en concepto de alquileres en VHS (total: 107 millones de hoy).

La película

Por más que esta sea todavía una opinión poco (o nada) extendida, Jóvenes ocultos me parece, junto con la no menos interesante (y no menos despreciada) Línea mortal (1990) y sobre todo su, digan lo que digan, magnífica versión del musical de Andrew Lloyd Webber, El fantasma de la ópera (2004), lo mejor de Joel Schumacher.

Afirmo esto partiendo de la base de que Jóvenes ocultos tiene muchas cosas que invitan al rechazo del público, digamos, adulto; sobre todo, el erigirse en una especie de variante, en clave terrorífica, de cierto tipo de comedia adolescente practicada por el cine norteamericano en la década de los ochenta, aspecto en el cual pesan sobremanera la presencia de algunas figuras de aquella época y género en su reparto (como los temibles dos Coreys).

Ello da pie a toda una serie de concesiones a la imaginería juvenil, en forma de abundantes pinceladas de humor desenfadado y secuencias construidas sobre estereotipos temáticos y visuales (como la del concierto de rock en la playa).

Pero, a pesar de ello, Jóvenes ocultos ofrece a cambio estimulantes apuntes que, si bien en primera instancia están íntimamente conectados con toda esa ideología y estética juveniles, a la larga acaban transgrediendo muchas de sus convenciones en aras de un relato de terror sencillo pero eficaz.

Véase que el film gira alrededor del proceso de iniciación al vampirismo de un joven, Michael, a causa de la atracción que siente tanto hacia una muchacha, Star, como hacia el líder de una pandilla de moteros, David, en lo que se intuyen (tímidamente) ciertas connotaciones gais muy habituales, por cierto, en el cine de Joel Schumacher.

Tanto Star como David y sus colegas son vampiros (la primera, como luego lo será Michael, es una iniciada que todavía no ha completado su proceso de vampirización), y lo que empieza como un juego lúdico que combina hedonismo y atracción erótica acabará convirtiéndose en la posibilidad real de llevar a cabo el ideal nihilista juvenil del vive rápido, muere joven y sé un bonito cadáver, solo que aderezado con el aliciente adicional de convertirse para siempre en un adolescente y vivir una eternidad de noches de juerga (sic).

Al final lo mejor de Jóvenes ocultos reside en sus escenas puramente fantásticas.

Puede anotarse en el haber de la película la presentación al ralentí de los vampiros liderados por David en un tiovivo, una gráfica expresión del círculo sin fin de su vida eterna; las logradas secuencias de los ataques aéreos de los no-muertos a un vigilante de seguridad y a una pareja dentro de un coche; la eficaz escena en la que Sam y los hermanos Frog descubren a los vampiros durmiendo boca abajo, colgados del techo de la cueva, como si fueran murciélagos (momento recuperado por Francis Ford Coppola en su Drácula de Bram Stoker, película que comparte con la de Schumacher al mismo maquillador: Greg Cannom); ciertos detalles de la pelea final contra los vampiros en el hogar de los Emerson; y secuencias inesperadamente atmosféricas, como las que ilustran el proceso de fascinación de Michael hacia los lost boys: la mágica persecución en moto a través de un manto de niebla impenetrable, las escenas en las que Michael es invitado a la cueva de los vampiros, o el momento en el que todos se cuelgan de un puente bajo la vía del tren y luego se lanzan a un vacío que parece inacabable.

Incluso cuando lo peor, lo más convencional, asoma su temible rostro, hay algún apunte que lo redime: así, la típica escena de amor entre Michael y Star, que Schumacher resuelve elípticamente mediante una serie de bellas imágenes aéreas.

Jóvenes ocultos se beneficia, asimismo, de la labor de un ya excelente Kiefer Sutherland y de la calidad del equipo técnico (el director de fotografía Michael Chapman; el decorador Bo Welch, luego colaborador asiduo de Tim Burton): un buen film, a pesar de un material de partida que roza lo execrable.

Curiosidades y anécdotas
  • INFLUENCIAS: Joel Schumacher reconocía que, antes de rodar el film, tuvo muy presentes las dos primeras Crónicas Vampíricas de la escritora Anne Rice, Entrevista con el vampiro y Lestat, el vampiro, así como el film de Werner Herzog Nosferatu, vampiro de la noche (1979), el Drácula (1979) de John Badham y la película de Tony Scott El ansia (1979).

  • EL ABUELO: Dos grandes veteranos del cine de Hollywood, Keenan Wynn y John Carradine, fueron candidatos a interpretar el papel del abuelo Emerson; Wynn fallecería poco antes del rodaje, y Carradine acabó rechazando el rol porque ya era demasiado viejo (de hecho, fallecería en 1988, un año después del estreno del film).

  • EL PÓSTER: En la habitación de Sam se ve un póster de Rob Lowe, un auto-guiño de Schumacher a la película que había rodado anteriormente con este actor, St. Elmo, punto de encuentro.

  • EDGAR ALLAN POE: Los nombres de pila de los hermanos Frog, Edgar y Alan, son un evidente homenaje al famoso escritor norteamericano.

  • EL FINAL: Estaba previsto que el film acabara con una imagen de un mural de principios del siglo XX en la cueva de los vampiros donde se vería retratado a Max. Dicha escena no se rodó nunca. También se afirma que la destrucción final del vampiro Max era más larga, viéndosele envejecer de golpe sus 300 años de edad, pero que finalmente fue abreviada por cuestiones de ritmo.

  • LOS CÓMICS: En la película hay varias referencias al mundo de la historieta: los hermanos Frog tienen una tienda de cómics, y le dan a Sam un tebeo de vampiros cuyos dibujos recuerdan el estilo de Gene Colan, autor de la excelente serie gráfica de la Marvel La tumba de Drácula. De hecho, Jóvenes ocultos generó su propia serie gráfica, Lost Boys: Reign of Frogs, con guión de Hans Rodionoff y dibujos de Joel Gomez, que se centra en las aventuras de los hermanos Frog entre la acción del primer film y su primera secuela, también escrita por Rodionoff, de la que hablamos a continuación.

  • LAS SECUELAS: Jóvenes ocultos conoció una primera secuela direct to DVD, titulada Lost Boys 2: The Tribe (2008), y editada en España como Jóvenes ocultos 2: Vampiros del surf (sic). Dirigida por P.J. Pesce (Abierto hasta el amanecer 3: la hija del verdugo), la acción se sitúa en otra localidad californiana, Luna Bay, a donde van a parar Chris Emerson (Tag Hilgenbrick) y su hermana Nicole (Autumn Reeser), quienes tendrán que vérselas contra nuevos no-muertos, contando para ello con la ayuda del experimentado Edgar Frog (Corey Feldman). El film cuenta con una aparición especial del otro Corey, Corey Haim, y con Angus Sutherland, hermanastro de Kiefer, como el vampiro Shane. A la misma le seguiría Lost Boys: The Thirst (2010), entre nosotros Jóvenes ocultos 3: Sed de sangre, firmada por un tal Dario Plana, de nuevo con Corey Feldman como Frog, enfrentándose a una nueva legión de vampiros, en esta ocasión acompañado en el reparto por la actriz sudafricana Tanit Phoenix Copley, la cual nada tiene que ver con los Phoenix que todos conocemos y sí, en cambio, con el actor Sharlto Copley, dado que es su esposa.

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