Pantalla 90: 'Ed Wood'
  • Tomás Fernández Valentí

Pantalla 90: 'Ed Wood'

Tim Burton consiguió gracias a Ed Wood (1994) una de las más divertidas y al mismo tiempo amargas digresiones sobre el cine y el oficio de cineasta que nunca se hayan realizado. Johnny Depp y Bill Murray encabezaron su reparto, junto con Sarah Jessica Parker, Patricia Arquette, Jeffrey Jones, Lisa Marie y un extraordinario Martin Landau, ganador del Oscar por su interpretación del famoso actor Bela Lugosi.

Ed Wood está basada en la historia real de Edward Davis Wood Jr., un oscuro realizador de films de bajísimo presupuesto de los años 50 que es famoso por su –es un decir– película de ciencia ficción Plan 9 from Outer Space (1956), una insignificancia elevada a la categoría de cult-movie a raíz de que Harry y Michael Medved, en su libro sobre los peores films de la historia The Golden Turkey Awards (1980), bautizaran a Wood “el peor director de todos los tiempos”.

Doce años más tarde, Rudolph Grey ofrecía la primera biografía sobre el realizador, Nightmare of Ecstasy. The Life and Art of Edward D. Wood Jr., la cual sería una de las principales bases de la posterior película de Tim Burton. Ahora bien, la iniciativa a la hora de llevarla a cabo no surgió del director de Batman, sino de sus guionistas, los sarcásticos Larry Karaszewski y Scott Alexander, también conocidos por sus guiones para Este chico es un demonio (Dennis Dugan, 1990) y El escándalo Larry Flynt (Milos Forman, 1996).

“¿Por qué escribir una película sobre Ed Wood? –explicaban Karaszewski y Alexander a propósito de sus intenciones–. Orson Welles nunca fue objeto de un biopic. Alfred Hitchcock tampoco. Por lo tanto, ¿por qué meterse en el lío de glorificar a un tipo que era famoso simplemente porque no era bueno? Porque concebimos Ed Wood como un rechazo de la biografía cinematográfica habitual: la Historia del Gran Hombre. Vimos a Ed como el Anti Gran Hombre, un perdedor que nunca hizo nada bien hecho. Ante los ojos de la mayoría de la gente es un enano segundón en la historia del mundo, indigno de ser estudiado. Pero nosotros vimos en él una pureza subversiva, una bola errante que no quiso comprometer su visión de las cosas incluso si estaba terriblemente equivocado. Un Anti Gran Hombre presenta un enorme dramatismo, porque está constantemente irritando a todo el mundo. El conflicto es inherente. De pronto, la historia presentaba fascinantes retos irónicos: nuestro esfuerzo consistía en que el público animara a Ed para hacer las películas lo peor posible porque este es el modo en el cual fue amado y recordado”.

El origen

Por mediación del realizador Michael Lehmann, un amigo de la universidad que acababa de cosechar un tremendo fracaso comercial con la comedia El gran halcón (1991), Karaszewski y Alexander entraron en contacto con la productora Denise Di Novi, quien había producido la primera película de Lehmann –Escuela de jóvenes asesinos (1988), film poco conocido en España y auténtica cult-movie en los Estados Unidos– y Eduardo Manostijeras.

Fue de este modo como Burton tuvo noticia por primera vez del proyecto y se interesó por el mismo, si bien en un primer momento tan sólo en calidad de productor, aunque a medida que fue conociendo detalles del mismo decidió llevarlo él mismo a la pantalla.

Se reunió con los guionistas y juntos decidieron que Ed Wood no narraría toda la vida del biografiado, sino que se centraría básicamente en cinco años de su existencia, que son los que comprenden la realización de sus films más conocidos –Glen or Glenda (1953), Bride of the Monster (1955) y el ya citado Plan 9 from Outer Space– y su relación personal y profesional con Bela Lugosi (1882-1956), inolvidable protagonista de la versión de Drácula (1931) dirigida por Tod Browning.

Por aquella época Burton acababa de abandonar el proyecto de Mary Reilly, una interesante variación sobre el Dr. Jekyll y Mr. Hyde que finalmente dirigiría Stephen Frears bajo la producción de Columbia Pictures.

Fue a esta major a la que Burton ofreció Ed Wood en primer lugar, pero el presidente de la misma, Mark Canton, acabó rechazándolo ante la insistencia del realizador de rodarlo en blanco y negro.

Según parece, Burton había tomado la decisión irrevocable de filmarla así el día que el maquillador Rick Baker, como luego veremos encargado de llevar a cabo la caracterización del actor Martin Landau como Bela Lugosi, le preguntó de qué color eran los ojos de este último, quien casi siempre había rodado películas en blanco y negro.

Pero hacer Ed Wood en blanco y negro suponía, de entrada, una reducción notable de público potencial, de ahí que el proyecto pasara de Columbia a Warner, Paramount y Fox, hasta que finalmente fuera Disney la que aceptara llevarlo a cabo a través de su filial Touchstone Pictures y con un presupuesto de tan sólo 18 millones de dólares (32 millones de hoy), por debajo de la media hollywoodiense del momento (25 millones) pero aun así muy superior a lo que habían costado todos los films del auténtico Wood juntos.

Burton reunió un extenso reparto en el que contó con intérpretes que ya habían colaborado con él en anteriores ocasiones o que volverían a hacerlo en el futuro a raíz de Ed Wood: Johnny Depp –Eduardo Manostijeras, Sleepy Hollow– como Wood; Martin Landau –Sleepy Hollow– como Lugosi; Sarah Jessica Parker –Mars Attacks!– como Dolores Fuller, la primera novia de Wood; Jeffrey Jones –Bitelchús, Sleepy Hollow– como Criswell; o la modelo Lisa Marie –Mars Attacks!, Sleepy Hollow, El planeta de los simios–, que en esa época convivía con Burton, como Vampira.

A ellos hay que añadir los nombres de Patricia Arquette como Kathy O’Hara, la que acabara siendo esposa de Wood; Bill Murray como el excéntrico “Bunny” Breckinridge; y Vincent D’Onofrio como Orson Welles, cuya voz fue manipulada electrónicamente a fin de que sonara igual que la del famoso realizador.

Añadamos, a título de curiosidad, las presencias de Juliet Landau, hija de Martin Landau que en la película encarna a Loretta King, protagonista del film de Wood Bride of the Monster; Conrad Brooks y Gregory Walcott, actores que habían trabajado realmente a las órdenes de Wood, en papeles secundarios; y George “The Animal” Steele, cuyo nombre real es Jim Myers, un luchador de wrestling (lucha libre norteamericana) que consiguió el papel de Tor Johnson gracias a una ingeniosa prueba rodada en vídeo por su propia esposa.

La filmación

El rodaje de Ed Wood se produjo entre el 5 de agosto y el 17 de noviembre de 1993, sin incidencias dignas de ser reseñadas, más allá de algunas anécdotas como el incordio que suponía para Patricia Arquette la presencia en el plató de la verdadera Kathy O’Hara, quien en todo momento estaba rectificándola sobre su interpretación, o sobre todo el maquillaje al que debió someterse Martin Landau a fin de que el prestigioso Rick Baker –Un hombre lobo americano en Londres, Greystoke: La leyenda de Tarzán, rey de los monos, El planeta de los simios– le convirtiera en Bela Lugosi, aplicándole en sesiones de dos horas y media hasta siete capas de maquillaje que incluían prótesis en labios, nariz, orejas y mentón.

Uno de los aspectos que vale la pena recalcar respecto a Ed Wood es que muchas de sus aparentemente increíbles escenas son rigurosamente ciertas.

Es verdad, por ejemplo, que a Wood le gustaba vestirse con ropa de mujer, o que “Bunny” Breckinridge viajara a México con la intención de someterse a una operación de cambio de sexo.

También es verdadero que el protagonista organizara estrafalarias fiestas destinadas a conseguir dinero para la financiación de sus películas; que el rodaje de Bride of the Monster tuviera que interrumpirse porque Wood creía por error que la actriz protagonista, Loretta King, tenía suficiente dinero para producir el film, cuando toda su fortuna se limitaba a 300 dólares (sic); que, para completar esa misma película, Wood y su equipo asaltaron una noche las dependencias de la productora Republic y robaron un pulpo mecánico, y que como ese ingenio no funcionaba tuvo que ser el propio Lugosi quien se abrazara a los tentáculos del muñeco y los moviera, simulando que moría entre ellos (!); que, para conseguir que una iglesia baptista financiara Plan 9 from Outer Space, Wood y sus colaboradores aceptaron bautizarse en una piscina; o que la concluyó aprovechando cinco minutos de imágenes de Bela Lugosi, completando el resto de escenas con un doble que se tapaba el rostro con una capa para disimular que no era Lugosi…

El único momento importante del film que no responde a la realidad es la secuencia en la que Wood tiene una conversación imaginaria con Orson Welles: algún listillo señaló en su momento que a mediados de los años cincuenta la apariencia física de Welles no era la que se ve en la película, sin considerar que se trataba de un anacronismo deliberadamente introducido por Burton, de manera que Welles aparece con el mismo aspecto que tenía cuando rodó Ciudadano Kane (1941), el film favorito de Wood.

Estrenada en los Estados Unidos el 28 de septiembre de 1994, la película cosechó un (previsible) fracaso comercial, recaudando tan solo algo más de 5 millones de dólares (9 millones de hoy), aunque su prestigio fue enorme desde el primer momento, ganando incluso los dos únicos premios Oscar a los que fue propuesta en las categorías de mejor actor secundario (Martin Landau) y maquillaje (Rick Baker).

Su distribución internacional no se produjo hasta el año siguiente, coincidiendo con la conmemoración del centenario del cine.

No deja de ser irónica esta coincidencia, porque la película de Burton es, al mismo tiempo, una oda a la creación cinematográfica y una mirada cruel sobre el lado más amargo del oficio de cineasta.

La película

Burton muestra en todo momento el optimismo sin mácula de Wood ante todo lo relacionado con sus proyectos, sus películas y su amor al cine, pero a la vez enseña sus films como lo que realmente eran: obras mediocres, miserables y rastreras, auténtica basura cinematográfica, por más que estuviera hecha con entusiasmo.

Lo mejor de Ed Wood reside, precisamente, en esa ambivalencia: en lo que tiene de retrato de un personaje medio loco, pero, en última instancia, idealista, y la realidad de las cochambres que realizaba, o lo que es casi lo mismo, el contraste entre el buen cine y lo que hacía Wood, entre los sueños y la realidad.

En Ed Wood, Burton hace gala de una excelente pericia a la hora de mezclar realidad e irrealidad mediante un peculiar sentido del humor que integra elementos surrealistas en un contexto cotidiano.

Véase la primera vez que Wood se presenta vestido de mujer ante su novia Dolores, un momento grotesco que no acaba de serlo por completo gracias a la sobriedad con que está resuelto; y sobre todo, la secuencia en la que Wood aprovecha una avería en el “túnel del terror” para confesarle a su nueva novia y futura esposa, Kathy, su afición a ponerse ropa femenina, y la sorprendida pero tolerante aceptación de esta última de la rareza del hombre al que ama: sólo en un lugar “imposible” como esa atracción de feria sería “posible” una confesión de este tipo.

Por más que sea un film lleno de momentos realmente divertidos, en el fondo Ed Wood es una fábula más triste y sombría de lo que aparenta a simple vista.

Y si bien se trata de una película sobre el mundo del cine y, como es lógico, llena de “cinefilia”, ésta nunca es el propósito final del relato, sino un medio para explicar otras cosas.

Un buen ejemplo de lo afirmado reside en la descripción que se ofrece de Bela Lugosi, encarnado genialmente por Martin Landau: la primera vez que Wood ve a Lugosi, el veterano actor prueba un ataúd que tiene que utilizar para una gira teatral de “Drácula”: más allá del guiño, la escena sugiere que, en cierto modo, Lugosi ya está muerto para todo el mundo (“¿No había muerto?” es, precisamente, lo que pregunta la gente cada vez que se menciona su nombre).

El momento en que Wood y Lugosi ven por televisión La legión de los hombres sin alma (Victor Halperin, 1932) estrecha la relación entre los personajes, ambos anclados, a su manera, en el pasado: Wood, en cuanto amante de ese viejo cine fantástico clásico, y Lugosi, en cuanto representante de ese mismo cine extinguido y del cual habla con una nostalgia que parece salir de la boca del propio Burton.

Hay un detalle que dice mucho en favor de la sensibilidad de Burton: la inclusión en la banda sonora de El lago de los cisnes, de Tchaikovsky, tema musical que sonaba en la película que hizo famoso a Lugosi, el Drácula de Browning, pero que también sugiere la triste condición del viejo actor tal y como aparece en Ed Wood, convertido en una especie de cisne moribundo por culpa del olvido de Hollywood.

Por otro lado, la escena en la que Wood filma a Lugosi en la puerta de su casa (plano que luego aprovechará en el montaje de… Plan 9 from Outer Space) se erige en un soberbio tributo de Burton a la memoria de este gran actor, tan merecido como la recuperación de la veterana Sylvia Sidney en Bitelchús y Mars Attacks! o la de los hammerianos Christopher Lee y Michael Gough en Sleepy Hollow y los dos Batman, y tan emotivo como la inolvidable aparición especial de Vincent Price en Eduardo Manostijeras.

El hombre

La película de Tim Burton contribuyó sobremanera a la popularización del nombre de Edward D. Wood Jr., realizador nacido en Poughkeepsie (Nueva York) en 1924 cuya vida no siempre fue tan divertida y entrañable como el período de la misma que se recrea en Ed Wood, aunque no faltan en ella numerosos episodios tan estrafalarios como los mostrados en el film.

El propio Wood nunca ocultó su pasión fetichista por la ropa de mujer y los jerseys de angora, hasta el punto de confesar que, durante su estancia entre los marines durante la Segunda Guerra Mundial, había participado en algunas acciones de combate llevando lencería femenina debajo del uniforme (!).

Una vez acabada la guerra, Wood se metió en el mundo del espectáculo escribiendo una obra de teatro (que aparece citada en la película de Burton) y dirigió numerosos cortos pornográficos, amén de una serie de largometrajes cuyo miserabilismo ha fomentado su leyenda: a los ya citados Glen or Glenda (delirante melodrama con toques autobiográficos protagonizado por el propio Wood en torno a un fetichista amante de la ropa femenina), Bride of the Monster (film de terror en torno a un científico loco encarnado por Bela Lugosi) y Plan 9 from Outer Space (increíble relato de ciencia ficción en torno a una invasión de extraterrestres aliados con vampiros) hay que citar otros, de similar o peor calaña, como el melodrama carcelario Jail Bait (1954), el relato fantástico Night of the Ghouls (1958), el policíaco The Sinister Urge (1960) o la película pornográfica Necromania (1971).

No menos peculiares eran algunos de los actores que trabajaron a sus órdenes, como John “Bunny” Breckinridge, un homosexual pedófilo de afectadas maneras interpretativas; Criswell, un mago con cierta fama en la televisión; el campeón de lucha libre Tor Johnson; o la actriz de origen finlandés Maila Nurmi, más conocida como Vampira, afamada también gracias a la televisión por sus presentaciones de películas de terror.

Pero, una vez extinguida su efímera gloria, Wood fallecería en 1978, alcoholizado y en la más absoluta miseria, sin llegar a disfrutar en vida de la insólita popularidad actual de su estrafalaria obra cinematográfica.

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