Quibi ha fracasado. Así de claro
  • Josep Parera

Quibi ha fracasado. Así de claro

La aplicación de videos cortos amparada por Jeffrey Katzenberg, quien fuera principal dirigente de Dreamworks Animation, y Meg Whitman, cuya experiencia de liderazgo previa iba ligada a eBay y Hewlett Packard, obtendrá durante su primer año un 70% menos de suscriptores de los previstos.

Cuando se anunció hace dos años, Quibi fue presentada por Jeffrey Katzenberg, su máximo impulsor, como el nacimiento de algo incomparable: una aplicación en la que se podrían ver videos de un máximo de diez minutos creados por actores, directores y estrellas como Jennifer López, Liam Hemsworth, Reese Witherspoon, Steven Spielberg, Guillermo del Toro, Antoine Fuqua y Sam Raimi.

La inversión inicial fue de 1.750 millones de dólares, una cantidad considerable, pero numerosas compañías (desde Disney hasta WarnerMedia, pasando por Sony, NBCUniversal y ViacomCBS), medios de comunicación y expertos alabaron el proyecto... estampando el sello de "revolucionario" o, en palabras de Katzenberg, "la nueva televisión".

Pero la idea parece que no ha sido aceptada tan alegremente por el sector de la población al que más debería gustarle: los suscriptores.

Según un análisis publicado ayer por The Wall Street Journal, durante su primer año Quibi logrará solo algo menos de dos millones de suscriptores, que son cinco millones menos que los 7.4 millones previstos en sus planes de lanzamiento.

Quibi se promociona como un modelo doble: con anuncios (seis dólares) y sin anuncios (siete dólares) y gratis durante sus primeros tres meses (es decir, hasta julio).

Pero su lanzamiento tuvo lugar en abril, en plena pandemia, y ya desde ese momento los números fueron terribles.

La aplicación ha sido descargada solo cuatro millones de veces entre abril y mayo, según detalla Variety.

En junio, la media diaria de descargas ha sido de solo 20.000, según Vanity Fair.

De estos millones de suscriptores solo un 30% usan la aplicación de forma habitual y la mayoría lo hacen para ver la nueva (y más corta) versión del falso reality de comedia Reno 911!...

Pero Katzenberg, que nunca dirá "pues mira, me he equivocado", al igual que algunos de sus colegas en Dreamworks SKG, atribuyó las cifras a la crisis del COVID-19, no a un modelo quizás más innecesario que revolucionario.

Durante las últimas semanas, Quibi (una suma y reducción de las palabras quick y bite, algo así como un bocado rápido) ha alterado el curso de sus planes iniciales: si en un principio solo se ofrecía a través de su aplicación, ahora lo hace también a través de Chromecast y Airplay de Apple.

Además, los anunciantes han exigido cambios en los contratos, con el fin de que se reduzcan los precios debido a la falta de suscriptores.

Todo ello viene rodeado además de una demanda por hurto de secreto comercial debido a una de las funciones de la aplicación y, también, por las desaveniencias profesionales entre Katzenberg y Whitman quien, según el reporte de Wall Street Journal, amenazó con dimitir en 2018, solo unos meses después firmar su contrato.

Por si todo ello no fuera poco, el capital inicial está agotándose a marchas forzadas.

Hasta ahora, la aplicación ya ha gastado 1.000 millones de los 1.750 millones disponibles.

#quibi

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